lunes, 1 de septiembre de 2008

Me odio por ello...

Querido amigo,

Hoy no ha sido un buen día, ni siquiera ha sido bueno pero antes de acostarme he sentido la necesidad de visitar mi blog, y ahí estás tú con un post en la anterior entrada que me ha llegado al alma.
Sentimientos encontrados me invaden cada vez que lo leo y multitud de preguntas me vienen a la cabeza ansiosas de encontrar respuestas: ¿quién eres?; ¿cuál es tú historia?... y sobre todo, ¿por qué te odias por ello?
Había decidido aferrarme al silencio y ante esto es imposible.
Uno de los mejores sentimientos que cualquier persona puede experimentar es el de estar enamorado. Enamorado de la forma-sería una osadía por mi parte adjetivarlo-en la que ambos poemas (tú comentario y mi entrada) describen al amor. Es un don, un regalo que llega cuando menos te lo esperas; que no se puede premeditar y que lamentablemente, muchas veces igual que viene se va. Enamorarse no es cosa de dos y mucho menos de uno.
Lo complejo, para mi, es amar, amar de la forma que Gabrilela Mistral expresa en uno de sus maravillosos poemas (pronto lo colgaré):"Y amar (bien sabes de eso) es amargo ejercio;/un mantener los párpados de lágrimas mojado,/un resfrescar de besos las trenzas del cilicio,/conversando, bajo ellas, los ojos extasiados."
Delicioso amargo ejercicio que no todos tienen el privilegio de sentir. Así lo veo yo, y ojalá que nunca te odies por ellos, siéntete satisfecho y privilegiado porque conoces al amor.

"Me odio por ello", amigo, puedes contar conmigo. Gracias por tus palabras.

PD: lo de ser o no ser correspondido creo que ya lo comenté en una ocasión y ese temita sí que da para mucho.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy un abrazo, un paseo, unos labios, unas manos, un corazón abierto... Soy una lágrima, un momento, un sentimiento, un gesto... Soy quien ha compartido "su malo" y "su bueno"... Soy un adagio, el que arrancó su momento más tierno...
Soy una noche de invierno.


Concha, la echo mucho de menos. Juntos éramos todo eso y más; Sí, sí, sí -como tú dirías-. Sonrisas, miradas... pero qué importa. No quiero aburrirte con mi vehemencia.
No sé si darás como válida esta respuesta a tu primera pregunta. De la segunda ni acordarme quiero -almenos en este momento-. Y sobre "por qué me odio por ello"... Por leer el poema, por entenderlo, por saber que lo justo sería hacerlo y no puedo... Por no poder aun queriendo. Por ello, Concha. Sí, sí, sí... Me odio por ello.

PD: Me encanta tu voz. La escucho siempre que te leo.

Anónimo dijo...

Perdóname!. No te dí las gracias y quiero hacerlo. Me has hecho sentir bien regalándome tu tiempo, dedicando un espacio en tu blog a mi ¿historia? -no sé cómo definirlo-.

Hoy has conseguido que vuelva a escuchar a Albinoni, que fluyan lágrimas de mis ojos y, sabes?... no te odio por ello.

Un beso Concha.

Concha dijo...

Queido amigo,

Me niego a llamarte "Me odio por ello".Eres eso y mucho más..."Perdona si..."
Sólo hay una cosa en la vida que no tiene solución, ya sabes cuál, verdad??
Cada vez que te leo me sorprendo más. Nos conocemos!!!, y me llevas ventaja cuando eres capaz de poner mi voz a mis palabras.
Yo también te siento cerca, un poco confusa porque no soy capaz de ubicarte; no veas la rabia que me da!!
Tú vehemencia nunca me aburriría, ME ENCANTA y me ayuda en los momentos de soledad.
Espero que pronto me regales un mail privado con tus palabras que tanto me llenan y con algún que otro adagio.
Las gracias no creo que debamos dárnoslas...tú también me dedicas tiempo. Y ya sabes, si la soledad te invade piensa en mí y aquí estaré. Un beso.

PD: Me alegra que no me odies pero que sepas que me muero por escucharlo y dejar caer unas cuántas la lágrimas!!!

Anónimo dijo...

Vaya! Me ha sorprendido (gratamente) este blog, no solo por lo abierta que te muestras, Concha autora escritora, sino por la buena sintonia que tan rapidamente has encontrado con los lectores :)

Bueno personalmente no comparto la forma tan melancolica que tienes de ver el mundo pero supongo que si sigo leyendote algo se me pegara.

No dejes de escribir! Nada hay peor en esta vida que no terminar (o continuar) lo que una empieza.

Chao

Concha dijo...

Hola Anónimo,

Es cierto quizá sea demasiado melancólico -sobre todo siendo como soy que me paso el día riendo-, demasiado cargado de recuerdos pero ahora estoy sufriendo un cambio importante en vida y es algo que para mí se hace necesario.
Prometo alternar el tono interno de lo que narro y seguiré escribiendo, seguro!!! Muchísimas Gracias!!
Un saludo!!